En la noche lánguida donde amarras velas,
donde lo suspiros trocan en clavel.
donde los jazmines velan las nostalgias,
donde tú habites...allí estaré.
En el tiempo de tu mar en calma,
donde las alondras no pueden llegar,
dejare en tu almohada el beso postrero
-el que a la distancia te hago llegar-
En la curvatura de tu cuerpo dormido,
-desnudo imagino, desnudo estas-
deslizo mi cuerpo buscando tibieza
que solo allí puedo encontrar.
Cuando por las noches
apaguen luciérnagas sus brillos,
y las estrellas no den paso al sol,
me acuesto a tu lado,
me pierdo en tu cuerpo,
dejando en tus labios mi beso mejor.
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