jueves, 22 de octubre de 2009

EL GUERRERO

Dormido estaba el frágil guerrero
en dulce reposo entre matorrales,
una húmeda serpiente comenzó a envolverlo
despertando al valiente de su sueño.

Presto levanto la cabeza
-con su único ojo ciego-
buscando a tientas donde refugiarse
encontró una caverna con cálido consuelo.

Sentía la sangre bullirle muy fuerte,
impregnarse de savia, de miel y de néctar,
mientras machacaba golpeando vehemente
algo dentro suyo gritaba muy fuerte.

Como torbellino venido de siempre
saltó de su sangre un grito caliente
vertiendo en el cuenco… su último aliento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario